Las personas que me entrevistaron no tenían claro qué perfil buscaban. La oferta estaba muy mal definida, lo que daba la impresión de que ni siquiera los futuros responsables del puesto sabían lo que necesitaban. Durante las entrevistas, quedó claro que esperaban encontrar una sola persona que cubriera habilidades propias de múltiples roles completamente distintos y, en muchos casos, incompatibles entre sí.
La experiencia dejó la sensación de una estructura improvisada, típica de una startup sin dirección clara, más preocupada por aparentar que por construir equipos sólidos.