La entrevista comenzó casi 20 minutos después de la hora acordada. El reclutador fue amable, sus preguntas muy precisas. Sin embargo, la directora de cuentas debía entrevistarme y simplemente decidió que ese día al final no quería hacerlo. Ya pasó una semana y no he vuelto a tener respuesta de ellos a pesar de haberles escrito. Juegan con el tiempo de la gente.