Llegué a la instancia final con otra candidata y tenía muchas esperanzas de obtener el puesto, ya que así me lo hicieron saber. Sin embargo, al final, no fue posible. Entiendo que esto puede suceder y que a veces, la suerte no está de nuestro lado.
El verdadero problema surgió con el dueño de la empresa en la entrevista final y después de la entrevista. A pesar de que intenté comunicarme nuevamente con la entrevistadora para solicitar un feedback sobre mi desempeño en dos oportunidades, no obtuve ninguna respuesta. Mi mensaje fue simplemente ignorado, lo cual me dejó con muchas dudas sobre cómo podría mejorar en futuras entrevistas.
En resumen, mi experiencia en el proceso de selección dejó mucho que desear. No solo percibí una falta de acompañamiento por parte del equipo, sino que, además, la actitud del dueño de la empresa, con quien tuve la entrevista final, fue despectiva e irrespetuosa. Esta situación no solo impactó mi percepción de la empresa, sino que también me hizo sentir que no se valoró el tiempo(me pedí un día de trabajo, ya que la necesidad de ellos era urgente) y esfuerzo que dediqué al proceso.